Madre de joven desaparecida: “Ya hasta es pecado ser mujer. No es justo que los asesinos anden en la calle como de vacaciones y vuelvan a hacer daño”

POR: / 7 febrero, 2019

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Con ansia y la esperanza de que la reunión con la nueva titular de la Procuraduría General de Justicia trajera la ayuda que, en meses –incluso años– no han recibido las familias víctimas de feminicidio y desaparición en esta capital por parte de las autoridades del sexenio anterior para hacer justicia o mínimamente, ser escuchados.

Los testimonios que a continuación se presentan son solo una muestra –con un patrón similar– en los miles de asuntos de feminicidios y desapariciones que se encuentran estancados en la impunidad e indolencia que tienen secuestrado a este país.

Wendy, una joven madre vive con el dolor de que, pese a que las investigaciones de su caso están en curso y hay avances, solo falta que las autoridades den certeza de quien o quienes fueron los asesinos de mi hija, compartió.

El cuerpo de Luz Adriana Castillo Vázquez, la hija de 19 años de Wendy, fue encontrado en Coyoacán sin vida el 31 de marzo de 2017. Su cuerpo fue encontrado hasta el 8 de abril; sin embargo, a mí, las autoridades me notifican que tienen el cuerpo hasta el 26 de abril. El día 28 pude recoger el cuerpo de mi hija y el 29 le dimos sepultura.

Lo único que buscamos es verdad y justicia para nuestras mujeres. Que el estado mande el mensaje a estos feminicidas de condenas ejemplares para que esto ya no siga sucediendo, esto sigue pasando porque los asesinos ven que no hay sanciones y por eso siguen matando mujeres. Lo peor del asunto es que ahora van con los niños y las niñas.

La historia de la Señora María del Rosario Fregoso es desoladora, pues como indica no ha recibido ningún tipo de apoyo ni asistencia de quienes trabajan en el Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) y vengo para ver que me ayuden con el caso de mi hija. Desde el día 27 de octubre de 2018 que fue a trabajar ya no regresó a casa.

Pese al estado de salud de la señora Fragoso y los escasos con los que cuenta se ha dado a la tarea de buscarla. Ya son tres meses dos semanas y no se sabe nada de ella y como tal una buena respuesta en CAPEA no hemos tenido. Me gustaría que me pusieran atención, yo sé que hay muchos casos, pero me gustaría ser atendida.

Con esta situación mutilan a muchas familias, no saben el dolor tan grande que nos causan; y si no pueden, que mejor nos digan y pues ya nosotros buscamos por otro lado. Es una situación bien desesperante y me gustaría que me ayudaran a encontrar a mi hija si alguien la ve.

Hasta el momento el caso de desaparición de Karen Estefanía Domínguez Fragoso –la hija de 23 años de la señora Fragoso–, únicamente cuenta con una incipiente carpeta de investigación, pero no hay seguimiento. No hay respuesta a los oficios.

Con lágrimas, esta madre expresó: ya hasta es pecado ser mujer. No es justo que los asesinos anden en la calle como de vacaciones y vuelvan a hacer daño.

En su reunión del 5 de febrero con Ernestina Godoy y fiscales especializado, le fue agendada una cita para el día siguiente y hacer el direccionamiento adecuado de su caso, así como el otorgamiento de un Fondo de Víctimas.

El caso de la familia Hernández Jacinto, es similar al caso anterior. Pues Victoria Guadalupe Soriano Hernández, se encuentra desaparecida desde el 29 de agosto de 2016. Su madre, la señora Socorro Hernández lleva más de dos años en su búsqueda.

Se casó y su esposo se la llevó a vivir por la Gustavo A. Madero. El 30 de agosto, su esposo –Chava– llegó a mi casa para preguntar si mi hija estaba ahí y yo le dije que no, y me dijo que no estaba en la casa y había desaparecido. Él era muy violento.

Comenta Socorro que, según Chava, había levantado un acta de desaparición en CAPEA; tiempo después –en una visita al ministerio público–, la madre de Victoria se enteró de que era mentira y que no existía tal acta.

En ocasiones y por cuestiones de salud, Socorro ha tenido que interrumpir la investigación. Sin embargo, indica que no han tenido apoyo. Tenemos una carpeta y a pesar de que la carpeta es ya muy grande no hay avances. Es muy desesperante,compartió la señora Hernández Jacinto con poco aliento y mucho dolor, incluso al hablar.

Otro de los casos en busca de certeza es el de los feminicidios de Graciela y Sol Cifuentes, ocurridos en marzo del año pasado. A la reunión asistieron sus familiares. Pues de acuerdo a las investigaciones y análisis científicos realizados al inmueble en el que madre e hija fueron asesinadas indican que existe más de un autor del crimen.

Estamos muy preocupados, porque si bien hay un imputado, existen más responsables del asunto y no han querido detenerlo. Creen que con un responsable es suficiente para cerrar el caso que destrozó mi familia y no pensamos en dejarlo de ninguna manera hasta que queden los culpables que tiene que pagar, expresó contundente Raúl Cifuentes, hermano de Graciela y tío de Sol –quienes se desempeñara como académica y alumna de arquitectura en la UNAM, respectivamente–.

Por pruebas científicas es obvio que hay –al menos– otro implicado, agregó Lorena Aguirre Castellanos, cuñada de Graciela. No hicieron más que darnos atole con el dedo.

Por su parte, Benjamín Vargas, padre de Soy y esposo de Graciela, cargaba un folder color beige del que mostraba varias fotos de Sol y Graciela; así como de los restos de la casa tras el incendio, al tiempo que compartía en voz tenue: no solo acabaron con ellas sino con todo, con la familia, la casa que luego del incendio tuvimos que demolerla. No quedó nada. Solicitamos apoyo para que esta gente no se pueda zafar.

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