Expertos de UNAM determinan con mayor precisión la cronología de pinturas en Teotihuacán

POR: / 7 enero, 2019

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Teotihuacán es considerada la ciudad más importante de América durante el Periodo Clásico, ya que desarrolló una compleja civilización, sin embargo; no cuenta con historias escritas donde relaten su avance y declive, sólo cuenta con sus pinturas murales.

Expertos de la UNAM, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), utilizaron la técnica de datación arqueomagnética y determinaron con mayor precisión la cronología de dos pinturas representativas de las primeras etapas en el complejo Quetzalpapalotl.

Se logró realizar los cálculos que indican que la nueva cronología: entre los años 312 y 409 d.C, coincide con un gran auge de la pintura mural en esa ciudad.

Avto Goguitchaichvili, titular del Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN) de esta casa de estudios, aseguró que la datación de éstas y otras piezas permitirá ampliar la información y conocer mejor la historia del complejo arqueológico de Mesoamérica.

Por ejemplo, la Subestructura III, Tableros con Discos (que fue descrita en 1973 por expertos del INAH) y Círculos Rosas en Fondo Rojo, decoración pictórica que se pensaba fue elaborada hacia el año 200 d.C., en realidad fueron hechas entre los años 300 y 400 de nuestra era.

“Los círculos rojos son la fase inicial de aparición de las pinturas; los arqueólogos los ubicaban hacia el año 250, pero nosotros encontramos que su elaboración fue más tardía”, describió el también investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM unidad Morelia.

Datación arqueomagnética

En dicha práctica también colaboran Gloria Torres, Verónica Ortega y Jorge Archer, del INAH, en donde utilizaron la técnica de Magnetización Pictórica Remanente, con el objetivo de analizar el magnetismo de minerales contenidos en los pigmentos rojos usados en la elaboración de pinturas murales, este proceso, fue descubierto en 1997 por investigadores italianos Roberto Lanza y Giacomo Chiari para frescos del Vaticano, que analiza la magnetización de minerales.

“Usualmente la hematita no tiene magnetización considerable porque es antiferromagnética. Sin embargo, al aplicarla en un muro, los granos del mineral se alinean con la dirección del campo magnético de la Tierra y una vez que se seca permanecen con esa orientación, ofreciendo una lectura del tiempo en el que se utilizó la pintura”, explicó el experto en variaciones y fluctuaciones del campo magnético terrestre.

En Teotihuacán, los mejores resultados fueron obtenidos de las muestras de los círculos rojos en la Subestructura III, que se encuentra al interior del edificio y, por lo tanto, estuvo protegida de la intemperie.

Para el proceso que duró cerca de ocho meses, se tomaron 47 muestras de 12 milímetros de las pinturas interiores y exteriores del Palacio de Quetzalcóatl, fueron analizadas in situ y en laboratorio para revisar sus propiedades magnéticas.

Los resultados fueron confiables sólo para 11 muestras, pues “los procesos de restauración realizados, quizá en la década de los 80, probablemente alteraron la señal magnética”, concluyó.

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