Despidos injustificados en INAH generan deterioro emocional y económico en trabajadores reinstalados

POR: / 23 abril, 2018

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En el caso del Germán Gaytán, fueron cerca de 10 años, en el de Víctor Hugo Hernández, han sido 7 años de ir y venir a los juzgados y del desgaste económico y emocional por el despido injustificado de ambos trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Esto es una burla, pareciera que quieren desgastarnos para quitarnos lo que ya ganamos, señaló Víctor Hernández un hombre de 60 años que al igual que el señor Gaytán cuentan con laudos ganados al INAH, a lo que los departamento Jurídico y de Recursos humanos de esta institución, solo han respondido con largas y argumentos que nada tiene que ver con el cumplimiento e impartición de justicia en el proceso de ambos trabajadores.

En el caso de Germán Gaytán, quien ya tenía cuatro años laborando con la institución cuenta que fue despedido un día antes de que expirara su contrato a principios de 2005. Luego de 10 años de proceso, en 2014, el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje falló a favor de la demanda interpuesta por Gaytán.

Y luego de todo ese tiempo el INAH sigue sin reponerme sueldos caídos, no tengo las mismas prestaciones ni derechos de los trabajadores sindicalizados. Me reinstalaron en la Coordinación de Nacional de Recursos Materiales y Servicios, hago lo mismo que cuando se me contrató la primera vez, solo que con carácter de plaza homologada, únicamente para cumplir. Así llevó tres años. Estoy desesperado y molesto por la falta de voluntad para que esto se resuelva, indicó Germán.

Por su parte, Víctor Hugo Hernández indicó que trabajó en el área de Servicios Generales en la misma coordinación que Germán de 2001 al 2006, cuando lo dieron de baja por cambio de administración.

Opté por la demanda de despido injustificado para que se me concediera la plaza base de acuerdo al tiempo laborado y los salarios caídos, lo cual se llevó hasta el 2013, cuando yo  recibo el laudo favorable y que obliga al INAH a cumplir con lo estipulado que era  la reinstalación del puesto en el área en puesto base, apuntó Hernández.

A la fecha estoy laborando en el Instituto con el sueldo peros sin las prestaciones, y en los recibos de pago no vienen desglosados los impuestos y el salario como debe ser. No tengo las prestaciones ni las garantías de un trabajador sindicalizado,  ya que se me sigue considerando como personal temporal o personal de salarios compactados que ellos le llaman; los jefes directos hacen que uno se canse, que nos fastidiemos para que uno deje de venir a trabajar.

El afectado señala que hasta el 2016, el INAH argumentaba que no cumplía con lo acordado en la demanda pues argumenta –a través de su departamento jurídico– que no tenía plazas de base, porque no se las ha actualizado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por lo que me dan la plaza homologada que es una plaza que ellos manejan como inamovible, solo reintegrarme y cortar los salarios caídos.

Con apoyo de su abogado, indica Víctor que ha interpuesto amparos directos e indirectos para que el instituto lo acredite con el puesto y las deducciones y aportaciones al ISSSTE,  ya que por la edad que tengo –60 años– me interesa ver qué posibilidades hay más adelante o ya de inmediato para iniciar con el proceso de jubilación.

En el primer pago que salió del INAH, ahí viene estipulado que del 2001 al 2016 se me reconoce como trabajador del instituto pero no me han reconocido en el ISSSTE ese tiempo, pero si me lo han descontado del pago lo cual me parece muy incongruente, apuntó.

Señala que durante los siete años del proceso legal pasó dificultades económicas, contó con algunos trabajos temporales que le ayudaban a seguir adelante. Tenía pocos ingresos; sin embargo, el abogado que ha trabajado conmigo desde el inicio no ha cobrado, hasta cerrar el caso.

De las prestaciones que no le han sido reparadas desde su reinserción al Instituto son los vales de despensa que otorga el INAH y los que da la Secretaría de Cultura, así como el bono anual de hasta 40 días de salario. Y no estoy gozando de ellas porque la validación de documentación está en proceso.

Asuntos como la reubicación del personal, luego del temblor de septiembre pasado, pero sobre todo la falta de interés por resolver la situación de Germán e Iván, es que el Instituto ha postergado la revisión y conclusión de ambos expedientes. Tanto el departamento Jurídico como el de Recursos humanos indican que ellos no pueden hacer mucho, solo nos dan largas, comenta el hombre de 60 años.

Ya estando reinstalado he conocido compañeros que también han pasado por el mismo problema y que han pasado hasta 7 años y apenas les están dando prestaciones a cuenta gotas, pero tampoco les dan su formato donde se les reconoce que son trabajadores de base. ¿Cuánto tiempo tengo que esperar?, llevo apenas un año reinstalado. Me gustaría encontrar una forma que los obligue a cumplir, porque todo esto parece una burla.

Comenta que son aproximadamente hasta 20 personas las que se encuentran en la misma situación. Pero en realidad no hacen mucho por temor a las represalias, porque algunos de los jefes directos nos hacen la vida imposible.

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