Nadia fue asesinada en Edomex y la justicia llega 14 años después

POR: / 15 noviembre, 2017

FacebookTwitterWhatsAppShare

Luego de casi 14 años del Feminicidio de Nadia Muciño Márquez, el pasado mes de octubre el Juzgado Penal de Primera Instancia de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, dictó sentencia de 42 años y seis meses a Bernardo López Gutiérrez asesino y pareja sentimental de la joven mexiquense.

Advertisements

En conferencia de prensa en el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), familiares y activistas de la joven madre asesinada hace más de una década, proporcionaron los pormenores de la sentencia condenatoria dictada el 13 de octubre, luego de una lucha incansable por conseguir justicia.

“La justicia llega tarde e incompleta”; así define María Antonia Márquez, madre de Nadia, el calvario que han representado estos casi 14 años, no sólo desde su dolor como madre, sino como mujer, como ciudadana, como abuela, pues los tres hijos de Nadia (de quienes ella se hace cargo) han vivido en carne propia el desgaste, la frustración y la impotencia de la indolencia e incapacidad de las autoridades del estado mexicano para proveer a su caso la justicia y seguridad que están obligados a proporcionar a las víctimas de un caso como este. “El estado mexicano dejó a toda la familia Muciño en la indefensión”, señaló Antonia.

¿Justicia incompleta?

Así conceptualiza la madre de Nadia y las expertas de las que se ha rodeado durante estos largos años que lleva el proceso, al respecto, Viridiana Valguñón Salazar, abogada de la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) apuntó:

“Esta sentencia está lejos de ser una sentencia deseable, consideramos especialmente grave que hayan tenido que transcurrir casi 14 años para que se pudiera acceder a la justicia. Sin mencionar el desgaste físico, emocional, psicológico y que la familia tenga que pasar por procesos revictimizantes y criminalizantes y además de todo largos. De igual manera nos parece especialmente preocupante que no se reconozca la calidad de la madre de Nadia como beneficiaria de medidas de recuperación, sobre todo cuando ha sido la principal activista, la que ha promovido y buscado la justicia para el caso de su hija; además, nos parece preocupante que en el caso no sea reconocida la perspectiva de género. Esta sentencia nos habla de una justicia incompleta y de falta de una justicia integral”.

Por su parte, Karla Michelle Salas, de la Asociación de Abogados Democráticos (ANAD) comentó: “esta sentencia nos deja con un sabor agridulce. Luego de muchos años de lucha, el hecho de saber que hay una sentencia condenatoria en contra del concubino es una satisfacción; sin embargo al recibir la sentencia, ésta no cuenta con los estándares pues no comprende el contexto de violencia de género que había sufrido Nadia”; y es en este último punto donde María de la Luz Estrada, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio (OCNF) coincide también.

“Las autoridades no analizan la situación de riesgo, no entienden los mecanismos, ¿qué pasa, que seguimos con mujeres que se “suicidan”? En realidad son feminicidios, pero sino se hace la investigación todo sigue igual. Para eso la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2015 estableció como criterio en toda muerte violenta que debe de iniciarse investigando con perspectiva de género. Y aunque ya lo tengan establecido en el protocolo ¡no lo hacen!, por lo cual se pone en riesgo a miles de mujeres”, expresó la representante de la ONCF.

El recuento de los daños

En 1997, a la edad de 17 años, Nadia Alejandra Muciño Márquez conoció a Bernardo López Gutiérrez de 22, quien era conductor de un microbús. Iniciaron una relación sentimental y ese mismo año, decidieron vivir en unión libre. Un año después engendraron a Carlos Rafael, después a José Uriel y dos años después a Fernanda.

Bernardo era muy inconstante para trabajar y no permitía a Nadia trabajar, lo cual producía problemas económicos que causaban discusiones entre la pareja, por lo que casi siempre terminaban en golpes contra Nadia. En mayo de 2003, Bernardo golpeó y privó de la libertad a Nadia durante seis días, hechos que fueron denunciados por Nadia, quien decidió dejar a Bernardo e irse con sus hijos a otra entidad.

Después de tres meses, Bernardo encontró a Nadia y la convenció de regresar, pues éste comenzaba a demostrarle un cambio de actitud, hasta que el día 12 de febrero de 2004, Nadia fue asesinada a manos de Bernardo y de Isidro, alias el Matute –hermano del asesino–. Los pequeños hijos de Nadia, de 5, 4 y 2 años de edad (en aquel momento) presenciaron los hechos.

Los agresores simularon que Nadia se había suicidado. En el baño, cuya entrada sólo estaba cubierta con una cortina, se encontraba Nadia, ya rígida, colgada con un lazo de la viga que sostenía el techo de lámina.

Michel Aceff Sánchez, perito de criminalística de la Procuraduría dictaminó el hecho como suicidio. “Lo único que tenía que hacer era ponerse de pie pero como se quería morir, no lo hizo”, con esas palabras Antonia Márquez recuerda como ese funcionario se expresaba del caso de su hija. “Nadia estaba arrodillada con un acuerda en el cuello”, compartió esta madre destrozada al momento de encontrar a su hija.

Nada podrá resarcir el daño

Carlos Rafael, José Uriel y Fernanda –los hijos de Nadia– actualmente de 18, 17 y 15 años, respectivamente han pasado años de terapia psicológica pagada por la familia. Ahora ya son adolescentes y trabajan para pagar sus estudios y otros gastos básicos. Nunca han recibido ayuda alguna del Estado.

“Nada podrá resarcir el daño que causó a los hijos de Nadia, ver y narrar hasta el cansancio a las autoridades mexiquenses cómo su padre y su tío, asesinaron a su madre y que pasaron más de un día con el cuerpo de su madre sin vida en aquel lugar. Tenían miedo de salir, pues su padre antes de abandonarlos los amenazó con quemarlos si decían algo. Bernardo siempre fue muy violento”, narró María Antonia en conferencia de prensa.

“El asesinato de Nadia se cometió frente a sus hijos, en ese sentido ellos se vuelven los testigos principales y la ODI ha retomado el caso en ese sentido”, explicó Valguñón.

Los magistrados de la Primera Sala Colegiada Penal de Tlalnepantla quitaron credibilidad a lo dicho por los niños sobre el asesinato de su madre. Tacharon a mis nietos incapaces de distinguir una verdad de una fantasía. “Estaban fantaseando”– apuntó con voz entrecortada la madre de Nadia.

La impunidad continúa

Al no existir la figura penal del Feminicidio en aquel momento, el Ministerio Público (MP) consignó la averiguación previa el 9 de agosto de 2005 por el delito de “homicidio” en contra de Bernardo e Isidro. El 8 octubre de 2009 el Juzgado Tercero Penal de Primera instancia del Distrito Judicial de Cuautitlán Izcalli, dictó sentencia condenatoria por “homicidio calificado” únicamente a Isidro alias “el matute” (cuñado de Nadia). Bernardo permanecería ocho años prófugo.

4 meses después, el 5 de febrero de 2010, tras un recurso de apelación presentado por la defensa “del Matute”, los magistrados de la Primera Sala Colegiada Penal de Tlalnepantla, revocaron la sentencia en su contra y ordenaron su inmediata libertad. Actualmente sigue libre y no volvió a ser juzgado.

El 5 de octubre de 2010 la asociaciones que representan legalmente a la familia de Nadia: la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) y en litigio interno la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia AC (ODI), presentaron una petición de admisibilidad en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en contra del Estado mexicano por las omisiones e irregularidades cometidas en la investigación del caso (con el numeral caso P-1402-10).

A la fecha existen dos averiguaciones previas abiertas en contra de servidores públicos, la primera de ellas es en contra de los servidores que durante de la etapa de investigación, no cumplieron con su obligación de proteger las evidencia y “extraviaron” pruebas que eran cruciales para la investigación del caso.

Por otra parte hay una denuncia en contra de los magistrados de la sala por el cambio de criterio, pues consideramos que los servidores públicos encargados de la impartición de justicia no pueden cambiar sus determinaciones de un día para otro y menos cuando de ellos depende el esclarecimiento de los hechos. Ya llevan bastante tiempo abiertas y no hemos visto un avance– agregó la abogada de la ODI

El hecho de que el caso se haya llevado a la Corte Interamericana es para que se haga justicia a la familia de Nadia y se realice la revisión de nueva cuenta “del Matute”, ya que en México no se puede juzgar dos veces por el mismo caso. Nosotros queremos justicia, si Bernardo ya está detenido, queremos que los dos paguen. Además queremos que sea reconocido como Feminicidio y no solo como “homicidio agravado” como actualmente lo manejan las autoridades– reveló Karla Michelle Salas.

El caso de Nadia es un reflejo de lo que hemos dicho desde hace muchos años, quienes nos dedicamos a la defensa de los derechos humanos de las mujeres, que todos los feminicidios son prevenibles, son evitables. Nadia no solo fue víctima de violencia de genero aquel febrero de 2004, Nadia había vivido otras muchas formas de violencia, física, social, psicológica, económica. Hay una historia de violencia terrible. Nadia había denunciado esas agresiones ante las autoridades, acudió al Instituto de las Mujeres, al DIF, ante las agencias del ministerio público, nunca encontró una respuesta. El Estado mexicano a pesar de reconocer esa violencia, no hizo nada para evitar que Nadia fuera asesinada”, concluyó la representante de la Asociación de Abogados Democráticos.

FacebookTwitterWhatsAppShare
Si quieres recibir gratis las noticias de la CDMX en tu celular, solo tienes que mandarnos un mensaje de whatssapp con el nombre de tu colonia a nuestro telefono (55) 63 54 41 91